📓Manual para escribir un cuento ✍🏽


El manual se encontraba arriba del librero. Las hojas en blanco están tiradas sobre el escritorio, Carmen sentada frente a él.

—¿Cómo demonios escribo un cuento? Ya no valoran la poesía; para que te consideren en los círculos literarios, en las editoriales, se debe ofrecer cuento. ¿Y cómo escribir cuentos como Borges, como Poe?… ¡Me lleva!, ¿cómo voy a escribir cuentos?

Carmen pensó por bastante rato, no le llegaba ninguna idea. Se paró del escritorio dirigiéndose a la sala. Tomó el teléfono… Desesperada llamó a uno de sus amigos escritores.

—Hola, Carlos, soy yo, Carmen Montreal.

—¡Carmen! Que gusto. ¿A qué se debe el honor de tu llamada, poeta?

«Poeta… sí, eso es lo único que soy. Pero seré una escritora completa. Mi primer cuento será bueno, me lo prometo»

—Estoy buscando escribir cuento, pero no tengo idea por dónde empezar. ¿Me podrías dar algún consejo?

—Por supuesto, para empezar podrías hacer pruebas, piensa en una persona u objeto, y ese será tu personaje. Pueden ser dos personas, pero basta con una, en el transcurso podrán incluirse más personajes. Luego piensa en un suceso, un hecho; ese hecho le ocurre a esa persona u objeto. Ahora nárralo, pero pon el antecedente del hecho, cómo se llega a él, y ponle un desenlace. Otra opción es: tu hecho puede ser el final de tu cuento, entonces le pones el antecedente, cómo se va a llegar a ese hecho, desarrolla las acciones  que conducirán a eso, o sea, a tu desenlace. Intenta con eso. 

—Quizá sea tonto de mi parte, pero no sabía por dónde comenzar. Intentaré con ello. Gracias, Carlos.

«¿Algo o alguien?... »

—No, no, no, no se me ocurre nada, malditas hojas, maldita urraca quítate de mi ventana. 

«La urraca, sí, la urraca, ¿un hecho?… »

—¡Me lleva! Ahora un maldito hecho, qué fracaso soy… ¡el fracaso, sí, el fracaso! Vas a fracasar urraca. 

Carmen tomó la pluma e inició.

La urraca tenía un plan, y era entrar, la urraca quería entrar por la ventana, quería entrar a comerse los frutos y las semillas. Urraca, urraca, no te atrevas a entrar, ay urraca, urraca, te vas a matar. Desde el árbol emprendió su vuelo, iba a la ventana sin miedo, urraca, urraca, te vas a matar; la urraca se estrelló en la ventana, pobre urraca se vino a matar.  

¡No!, esto no es un cuento, ¡ah…! Quítate de mi ventana, maldita urraca. 

Carmen hizo bola su intento de cuento, y se lo aventó a la urraca. La urraca  mejor se fue. 

«Llamaré a alguien más»

—Amigo, ¿qué tal?, necesito un consejo, no he podido escribir un cuento, no puedo, ¡no puedo, amigo!

—Hola, Carmen, tranquila, ¿por qué no usas el manual que compraste aquella vez en?… ¿León? me parece, en una tiendita de libros viejos, ¿recuerdas?... ¿Carmen?... ¿estás ahí?

El manual, ¿dónde dejé ese manual?... ¡¿Dónde está?!

El manual seguía sobre el librero, después de todo el día Carmen por fin recordó. 

—Ya recuerdo, nunca lo moví de ahí. A ver, ahora sí a lograrlo. 

Carmen tomó el manual, que era tan viejo… lo abrió y la primer página estaba en blanco, como casi todos los libros; la segunda en blanco, la tercera… lo hojeó, alcanzó a ver unas letras, apenas se distinguían.

“Lee, lee mucho, escribe, escribe mucho, la lectura estimulará de manera inconsciente tu creatividad, y escribir la desarrollará. Lee, lee mucho, escribe y escribe, encontrarás tu propia voz. Las estructuras técnicas son fáciles de aprender”. 

—Me han timado. 


Foto de Leah Kelley en Pexels



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