Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Relatos y cuentos

🌅 En el ocaso 🌇

Imagen
Me encanta caminar por las calles, por los parques, por donde quiera que sea, pero que sea cuando está presente el ocaso. En el ocaso encuentro refugio, encuentro ese lugar donde amas estar porque te sientes protegido y en paz. En el ocaso me inspiro tremendamente, confío en mí, creo en mí y tengo fe. Toda la vida así lo sentí, así lo he sentido toda la vida. El ocaso me atrapa; es un éxtasis contemplarlo. Una tarde subí al ático a rememorar recuerdos, a ver las cosas que conservo de mis viejos: sus ropas, sus sombreros, sus muebles. Se podía ver el sol ocultándose por la ventana, así que me acerqué para mirarlo, pero traía el sombrero de mi padre en una mano y en la otra los lentes con cordón que usaba mi madre. Me postré ahí en la ventana apretando fuertemente aquellos objetos a mi pecho, cerré mis ojos, sentí la luz penetrar a través de ellos; sentí la presencia de mi madre y de mi padre en cuerpo y alma.  Tenía tan apretados hacia mi pecho el sombrero y los lentes q...

🛐 El último deseo de Franz Kromer ⚰️

Imagen
—Ahí va el sepelio de Franz Kromer. —Pobre, con apenas veinticinco años. Franz Kromer se encontraba en cama, preso de una cirrosis hepática, solo la mayor parte del tiempo, triste, arrepentido hasta de la madre que lo había parido, envidiando las vidas ajenas, sobre todo aquella, de Emil Sinclair. Franz kromer estaba condenado desde antes de nacer, su madre y su padre se dedicaban a no trabajar, a estafar a las personas y pasarse el tiempo en las tabernas. No era para menos el destino de Franz Kromer. Desde pequeño, Franz Kromer anunciaba su estilo de vida, tenía una mirada fría y caminaba con una postura envalentonada. Ahora estaba ahí, llorando su desgracia. «¿Dónde se encontrará Sinclair ahora? no lo sé, pero en un gran lugar. Seguramente ya se graduó de la universidad, sí, de abogado supongo, y su padre le debió hacer la gran fiesta» ¡Bluagh! Aventó otro cuajarón de sangre. «Podría morir en paz, y aceptar mi vida, aceptar que hice mal, que cometí error tras error, ...

📓Manual para escribir un cuento ✍🏽

Imagen
El manual se encontraba arriba del librero. Las hojas en blanco están tiradas sobre el escritorio, Carmen sentada frente a él. —¿Cómo demonios escribo un cuento? Ya no valoran la poesía; para que te consideren en los círculos literarios, en las editoriales, se debe ofrecer cuento. ¿Y cómo escribir cuentos como Borges, como Poe?… ¡Me lleva!, ¿cómo voy a escribir cuentos? Carmen pensó por bastante rato, no le llegaba ninguna idea. Se paró del escritorio dirigiéndose a la sala. Tomó el teléfono… Desesperada llamó a uno de sus amigos escritores. —Hola, Carlos, soy yo, Carmen Montreal. —¡Carmen! Que gusto. ¿A qué se debe el honor de tu llamada, poeta? « Poeta… sí, eso es lo único que soy. Pero seré una escritora completa. Mi primer cuento será bueno, me lo prometo » —Estoy buscando escribir cuento, pero no tengo idea por dónde empezar. ¿Me podrías dar algún consejo? —Por supuesto, para empezar podrías hacer pruebas, piensa en una persona u objeto, y ese será tu personaje. Pueden ser dos p...

🛣️ Av. De la Tilapia 🐟

Imagen
—Qué tristeza, qué pesar, ya no puedo más con esto, ¿por qué soy tan diferente a los demás?, ¿por qué no puedo ser como ellos? —Se preguntaba Laila.   Ni siquiera se atrevía a mirar a su alrededor, porque pensaba que todos llevarían una vida afortunada, y ella no.  »Hoy será otro gran mal día, quisiera quedarme en mi departamento, pero tengo que ir, a ver qué tan mal me va hoy. Laila no comprende qué le ocurre, pero en esa oficina se siente muerta en vida. Si por ella fuera se dedicaría a escribir y a sus manualidades, pero en esta vida todo cuesta, se come, se paga renta. »Quisiera tener el valor de ya no acudir, de ya no trabajar más en esa oficina, quedarme en casa y escribir; podría vender algo y sacar para comer. ¡Qué puta vida!… Va también por la Avenida de la Tilapia, la señora Chelsea, con un poco de mandado, pues no puede ya con más. —Menos mal que no olvidé ponerme bloqueador. No puede ser que ninguno de mis hijos pueda acompañarme, apenas y camino. ¿Y si me atropel...

👦🏻 Jaziel y yo 👧🏽

Imagen
Sobre el pasillo de la planta alta Jaciel contempla los días, las horas, el cielo, la vida, y está ahí echado en el suelo viendo pasar el tiempo, como un árbol viejo, no se mueve, pero se ve agotado, más su rostro refleja qué es un niño. Yo lo veo por la ventana porque es mi vecino, somos amigos,  tiene otros tres hermanos, pero a ellos no les hablo, solo a Jaciel que parece estar ahí echado, o parado sobre el barandal, esperando algo. Él no sale para nada, no tengo ni idea cuántos años tiene sin salir, en cambio los otros, aunque parecen estar locos, no lo están, o no como para no valerse por sí mismos.  No sé quién sea el mayor, pero uno de ellos, Jacinto, todos los días muy de madrugada le grita a otro hermano: “¡Jelipe! ¡Bájate pa’ abajo, órale!” Se lo dice bastante molesto, Jelipe no le responde. “¡¿Qué no oyes Jelipe, que te bajes pa abajo, córrele, que no oyes?!” Cada vez grita con más histeria, y por fin le responde Jelipe: “¡Uh, uh, uh, uh!” mientras aplaude, lueg...

😩 Del ansia a la flor 🌺

Imagen
No pensé que esto de la cuarentena resultara tan complicado, recuerdo cuando dieron la noticia en el trabajo: —A ver, chicos, Elsa les pasará un comunicado que tendrán que firmar, no es opcional, la empresa se cerrará por la pandemia, se les dará el 50% de su sueldo, esperando reanudar actividades el 21 de abril. No me pareció mala idea, en cuanto escuché a la gerente decir eso se dibujó una sonrisa en mi rostro, que traté de disimular porque todos hacían gestos como de ¡ay, no! Y empezaron a quejarse por lo de la mitad del sueldo. Yo pensé, ¡excelente! No vamos a venir a trabajar, me podré parar tarde, saldré con mis amigos y podré desvelarme; lo vi como vacaciones. Al principio salí y aún había gente en las calles, aún estaban los negocios abiertos, me compré un frappé y disfrutaba no tener que ir a trabajar. Me vi con una amiga y charlamos acerca de lo que pasaba, creíamos ambas que era una exageración, que quizá el virus ni existía. Pero lo que sí existe, dijo mi amiga...