Año nuevo

Chupeco camina por la calle, todas la familias están de fiesta, vestidas elegantemente, con este frío llevan chamarras costosas, bufandas y guantes. Todos están glamurosos, han elegido sus mejores atuendos, sobre todos los más jóvenes; las mujeres llevan puesto un bonito maquillaje. Se siente el alboroto, la emoción, la alegría, va a iniciar un nuevo año, representa quizá nuevas oportunidades. Chupeco camina hacia su casa, no voltea para ningún lado, pero puede oler y sentir el humo de la carne que están asando. Unos jovencillos vienen hacia él alborotados, con botellas de tequila en las manos, no lo miran, se pasan de largo. Todas las casas por las que pasa tienen las luces encendidas, las puertas abiertas, van a recibir el año. Una mujer adentro de una casa grita: “Lánzate por las tostadas pa’l pozole”. En otra casa se escucha una cumbia. Chupeco sigue avanzando en medio de toda aquella atmósfera de fin de año. Nadie lo ve, él camina como un ser invisible. 

Jala el hilo de la puerta de su casa, entra a la casa de adobe que ya está derrumbándose, entra a la soledad y la oscuridad. Ya conoce bien la casa, en la oscuridad se mueve, deja su saca en una mesa,  y su costal con  botellas en el piso. Saca de su pantalón los cerrillos y enciende una vela. Chupeco no tiene una cena de fin de año, no está reunido con su familia, está solo, comerá unas migas de pan que hay en su saca. Para él es un día cualquiera, para él no hay más ciclo que el día a día, para  Chupeco no hay enero, febrero, lunes o martes, ni una, ni dos, es solo un día, de día o de noche; para él no hay fechas mucho menos fechas especiales. Pum, pum, pum, los cohetes anuncian el año nuevo, el ritual de los abrazos inicia. Me imagino qué soñará Chupeco, mal comido y en ese catre tan viejo…

Dolores Bárcenas

01 de Enero 2021

Imagen de la web.


Comentarios