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😊Dante🐕

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  "Lo regalamos o derechito pa' la calle", dijo la mamá tajantemente. El perro se llamaba Dante, era un pitbull color chocolate con una mancha blanca en el pecho. Era grande y robusto. Apenas si se asomaba a la calle y a la gente se le ponían los pelos de punta. Quién sabe que se le había metido de un tiempo para acá; se le echaba encima a la gente, ladraba desesperadamente cuando alguien traía cargado un niño, a lo mejor se le afiguraba que lo estaban lastimando.  Ya iban dos gatos que se echaba, los dejó como hilachos viejos. De ahí que decidieron regalarlo a un señor de un rancho para que ya no se siguiera tragando los gatos de la gente. A las dos semanas que lo regalaron, clarito se escuchaba que andaba en el patio, se escuchaba que aventaba la puerta, como cuando la manoteaba para salir. "Lo extrañamos, por eso nos parace oirlo", decía la familia.  Al mes se encontraron al señor al que le regalaron el perro. Él sabía que la familia lo quería mucho, y con mu...

😯Un alacrán de los güeros.🦂

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"¡Mátalo! Antes de que te pique, que los güeros son más venenosos" dijo el hombre a su hijo. Sobre el techo estaba un alacrán güero, con la cola bien parada, pues escuchó que iban a matarlo y se asustó. El alacrán al ver que el hijo del hombre iba por algo para matarlo, empezó a correr. El hombre le pasó una escoba a su hijo, entonces el alacrán se detuvo, sabía que ya no iba a alcanzar a huir. Ya eran sus últimos minutos, se quedó quieto esperando el fregadazo que habría de matarlo. El hijo del hombre por fin se decidió a pegarle y le tiró el escobazo, pero por puritita suerte no le atino, y de pilón se le cayó la escoba. El alacrán vio que el hijo del hombre estaba medio menso y se echó a correr otra vez, tenía una segunda oportunidad de sobrevivir. El hijo del hombre se agachó por la escoba, se quedó pensando si era mejor tumbarlo y luego pisarlo, decidió que eso sería mejor. Se levantó con la escoba en la mano,  y del techo blanco, el alacrán ya había huido.  Dolores Bárc...

🌅 En el ocaso 🌇

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Me encanta caminar por las calles, por los parques, por donde quiera que sea, pero que sea cuando está presente el ocaso. En el ocaso encuentro refugio, encuentro ese lugar donde amas estar porque te sientes protegido y en paz. En el ocaso me inspiro tremendamente, confío en mí, creo en mí y tengo fe. Toda la vida así lo sentí, así lo he sentido toda la vida. El ocaso me atrapa; es un éxtasis contemplarlo. Una tarde subí al ático a rememorar recuerdos, a ver las cosas que conservo de mis viejos: sus ropas, sus sombreros, sus muebles. Se podía ver el sol ocultándose por la ventana, así que me acerqué para mirarlo, pero traía el sombrero de mi padre en una mano y en la otra los lentes con cordón que usaba mi madre. Me postré ahí en la ventana apretando fuertemente aquellos objetos a mi pecho, cerré mis ojos, sentí la luz penetrar a través de ellos; sentí la presencia de mi madre y de mi padre en cuerpo y alma.  Tenía tan apretados hacia mi pecho el sombrero y los lentes q...