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Año nuevo

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Chupeco camina por la calle, todas la familias están de fiesta, vestidas elegantemente, con este frío llevan chamarras costosas, bufandas y guantes. Todos están glamurosos, han elegido sus mejores atuendos, sobre todos los más jóvenes; las mujeres llevan puesto un bonito maquillaje. Se siente el alboroto, la emoción, la alegría, va a iniciar un nuevo año, representa quizá nuevas oportunidades. Chupeco camina hacia su casa, no voltea para ningún lado, pero puede oler y sentir el humo de la carne que están asando. Unos jovencillos vienen hacia él alborotados, con botellas de tequila en las manos, no lo miran, se pasan de largo. Todas las casas por las que pasa tienen las luces encendidas, las puertas abiertas, van a recibir el año. Una mujer adentro de una casa grita: “Lánzate por las tostadas pa’l pozole”. En otra casa se escucha una cumbia. Chupeco sigue avanzando en medio de toda aquella atmósfera de fin de año. Nadie lo ve, él camina como un ser invisible.  Jala el hilo de la pue...

😊Dante🐕

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  "Lo regalamos o derechito pa' la calle", dijo la mamá tajantemente. El perro se llamaba Dante, era un pitbull color chocolate con una mancha blanca en el pecho. Era grande y robusto. Apenas si se asomaba a la calle y a la gente se le ponían los pelos de punta. Quién sabe que se le había metido de un tiempo para acá; se le echaba encima a la gente, ladraba desesperadamente cuando alguien traía cargado un niño, a lo mejor se le afiguraba que lo estaban lastimando.  Ya iban dos gatos que se echaba, los dejó como hilachos viejos. De ahí que decidieron regalarlo a un señor de un rancho para que ya no se siguiera tragando los gatos de la gente. A las dos semanas que lo regalaron, clarito se escuchaba que andaba en el patio, se escuchaba que aventaba la puerta, como cuando la manoteaba para salir. "Lo extrañamos, por eso nos parace oirlo", decía la familia.  Al mes se encontraron al señor al que le regalaron el perro. Él sabía que la familia lo quería mucho, y con mu...

😯Un alacrán de los güeros.🦂

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"¡Mátalo! Antes de que te pique, que los güeros son más venenosos" dijo el hombre a su hijo. Sobre el techo estaba un alacrán güero, con la cola bien parada, pues escuchó que iban a matarlo y se asustó. El alacrán al ver que el hijo del hombre iba por algo para matarlo, empezó a correr. El hombre le pasó una escoba a su hijo, entonces el alacrán se detuvo, sabía que ya no iba a alcanzar a huir. Ya eran sus últimos minutos, se quedó quieto esperando el fregadazo que habría de matarlo. El hijo del hombre por fin se decidió a pegarle y le tiró el escobazo, pero por puritita suerte no le atino, y de pilón se le cayó la escoba. El alacrán vio que el hijo del hombre estaba medio menso y se echó a correr otra vez, tenía una segunda oportunidad de sobrevivir. El hijo del hombre se agachó por la escoba, se quedó pensando si era mejor tumbarlo y luego pisarlo, decidió que eso sería mejor. Se levantó con la escoba en la mano,  y del techo blanco, el alacrán ya había huido.  Dolores Bárc...