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🌅 En el ocaso 🌇

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Me encanta caminar por las calles, por los parques, por donde quiera que sea, pero que sea cuando está presente el ocaso. En el ocaso encuentro refugio, encuentro ese lugar donde amas estar porque te sientes protegido y en paz. En el ocaso me inspiro tremendamente, confío en mí, creo en mí y tengo fe. Toda la vida así lo sentí, así lo he sentido toda la vida. El ocaso me atrapa; es un éxtasis contemplarlo. Una tarde subí al ático a rememorar recuerdos, a ver las cosas que conservo de mis viejos: sus ropas, sus sombreros, sus muebles. Se podía ver el sol ocultándose por la ventana, así que me acerqué para mirarlo, pero traía el sombrero de mi padre en una mano y en la otra los lentes con cordón que usaba mi madre. Me postré ahí en la ventana apretando fuertemente aquellos objetos a mi pecho, cerré mis ojos, sentí la luz penetrar a través de ellos; sentí la presencia de mi madre y de mi padre en cuerpo y alma.  Tenía tan apretados hacia mi pecho el sombrero y los lentes q...

🌻 Soy de la naturaleza 🏞️

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Desde un hermoso pino hasta un frondoso mezquite,  Desde un bonito girasol hasta una hermoso alcatraz, Desde la brisa que me acaricia ahora Hasta la lluvia que echo hoy de menos; Amo la naturaleza, la creación más bella. Miro esos cerros, aunque voy por el asfalto, para mí ellos son más bellos Miro esa laguna, aunque no me he sumergido en ella, la adoro. El aire de un ventilador, no me satisface como el viento,  Las flores de mi blusa no tienen la magia de aquellas que brotan de las plantas. Estoy aquí en un edificio grande, donde me complace mirar por la ventana,  Mirar para ver esos árboles que hay en el patio. Extraño mis cactáceas, mis alcatraces, han de pensar que los abandoné, Pero no, he de volver.

🛐 El último deseo de Franz Kromer ⚰️

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—Ahí va el sepelio de Franz Kromer. —Pobre, con apenas veinticinco años. Franz Kromer se encontraba en cama, preso de una cirrosis hepática, solo la mayor parte del tiempo, triste, arrepentido hasta de la madre que lo había parido, envidiando las vidas ajenas, sobre todo aquella, de Emil Sinclair. Franz kromer estaba condenado desde antes de nacer, su madre y su padre se dedicaban a no trabajar, a estafar a las personas y pasarse el tiempo en las tabernas. No era para menos el destino de Franz Kromer. Desde pequeño, Franz Kromer anunciaba su estilo de vida, tenía una mirada fría y caminaba con una postura envalentonada. Ahora estaba ahí, llorando su desgracia. «¿Dónde se encontrará Sinclair ahora? no lo sé, pero en un gran lugar. Seguramente ya se graduó de la universidad, sí, de abogado supongo, y su padre le debió hacer la gran fiesta» ¡Bluagh! Aventó otro cuajarón de sangre. «Podría morir en paz, y aceptar mi vida, aceptar que hice mal, que cometí error tras error, ...